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!Servicio de Voluntariado Europeo  en Buenos Aires, Argentina!

Por: Felicita Invrea

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Llegué a Buenos Aires, Argentina hace dos meses y medio, y poco a poco estoy aprendiendo a conocer ésta cultura que tanto resuena de influencias europeas, y en particular, italianas. Para una italiana como es divertido y raro a la vez hallar comidas que según deberían ser típicas, y que hasta tienen nombres italianos en dialecto (por ejemplo, la “faina”, es una tarta sutil con masa de garbanzos, o la “fugazza”, expresión en dialecto de Genova, es como una pizza pero con puro queso), pero que no parecen como la verdadera comida homónima italiana.


Voy a hablar de las características de la cultura local que me llamaron la atención desde que llegué. El primer elemento que nunca puede faltar en el panorama argentino es el omnipresente “mate”, esencia vital de los argentinos. El “mate” se constituye de un vaso de madera u otro material en el que se ponen las hierbas (“mate” es la palabra usada para el vaso tanto como para las hierbas) y una “bombilla”, que es una pajita con la que se puede tomar la mezcla de hierbas y agua muy caliente que el “cebador” (la persona que prepara el “mate”) te ofrece. Tomar “mate” es un ritual con ciertas reglas: en una ronda, por ejemplo, el cebador lo ofrece a la persona que está a su derecha y si lo acepta tiene que tomarlo todo, sin tocar la bombilla, y sin devolverlo o pasarlo a alguien más antes de que esté terminado. Después lo devuelve al cebador que lo vuelve a rellenar de agua caliente y lo pasa a la siguiente persona. Se puede encontrar gente tomando “mate” en cualquier parte de la ciudad, en los parques, en la playa, en la calle, en los trenes o colectivos (autobuses) y en muchos lugares más.


Cuando vine acá sabía que la verdadera esencia porteña ( los “porteños” son los habitantes de Buenos Aires, mientras los “criollos” son los habitantes de Argentina) era el tango, y de hecho se puede asistir a espectáculos de tango en muchas plazas de la ciudad. Pero no todo el mundo conoce otros tipos de bailes argentinos. Un baile que a mi me gustó particularmente fue la murga, un baile con un particular estilo de circo, en el que hay una banda tocando tambores, cantando canciones en estilo popular y llevando banderas con el nombre escrito de la banda, al mismo tiempo que las bailarinas se mueven al ritmo de los tambores, vestidas todas con los mismos colores vívidos. El baile no tiene mucha coreografía, pero da mucha energía, y un gran sentido de alegría y fiesta.


Luego viene el tema de los “gauchos”, que son jinetes de la región pampeana argentina, la cual se extiende entre las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Santa Fe, constituida por campos, llanuras, granjas y caballos. Los gauchos son los elementos más típicos de esta región, se visten en manera tradicional y un tiempo eran domadores de caballos salvajes. Hoy en día sigue sobreviviendo la memoria de esos personajes gloriosos, y cada año se celebra el “Día de la tradición”, en la Provincia de Buenos Aires, donde hacen desfiles y espectáculos con caballos. Para entender la importancia que los gauchos tienen para la población criolla, se puede decir que hasta existe un santo, el “Gauchito”, que fue un gaucho milagroso, venerado por los habitantes del Sur de Argentina, pero también por los habitantes del “conurbano bonaerense” (los municipios que constituyen los alrededores de Buenos Aires, que generalmente suelen ser más pobres que la ciudad). Mi proyecto se encuentra en uno de estos municipios, en el Sur de Buenos Aires, en una zona humilde y bastante pobre. Ahí la tradición es más viva, y se pueden ver murales o fichas que representan el Gauchito, o también personas que tienen su imagen tatuada encima.

Hablando del pedazo de mundo en donde realizo mi proyecto, el cual es uno de los municipios  más amplios del sur de la Gran Buenos Aires, llamado Lomas de Zamora, que cuenta con una zona céntrica bastante linda, pero al alejarse de ésta, el paisaje se hace muy diferente. En los primeros días de mi estadía, hice un seminario con la Fundación que organiza mi voluntariado, y nos explicaron que en Buenos Aires hay dos tipos de zonas que están afectadas por la pobreza: una es la de las “villas miserias”, que son asentamientos informales en el interior del tejido urbano, en donde muchos departamentos son construidos uno arriba del otro, hasta crear una rara mezcla de construcciones. Esos lugares, que se pueden definir como “slums”, nacieron por falta de lugares disponibles donde vivir, debido a la grande inmigración de personas desde otros países y desde la periferia hasta la ciudad. Hay muchas villas en Buenos Aires, con una población más que nada extranjera (sobre todo de países de America Latina), y un alto nivel de pobreza y desempleo. Otra es la de los barrios humildes, que son las zonas periféricas en las que viven familias con muy bajo presupuesto, con muchas personas compartiendo el mismo hogar, condiciones a veces de droga y violencia. La Fundación trabaja en villas tanto como en barrios humildes. Mi proyecto es en uno de estos barrios humildes, un barrio de casas bajas hechas con materiales pobres, donde parece que la modernidad no haya llegado todavía, donde siguen usándose caballos con carros en lugar de camionetas para trasportar. Algunas calles de este barrio son lugares prohibidos, por su peligrosidad.


Pero en éste contexto que viven los chicos y chicas que vienen todos los días al comedor comunitario “Los Ángeles nos miran”, un hogar donde pueden jugar, socializar, expresarse artística y humanamente. Ahí se implementan varios talleres y actividades (música, juegos, atención psicológica, panadería, apoyo en tareas escolares, talleres artísticos, entre otros), los chicos y chicas tienen un espacio para pasar la tarde, mientras que los padres trabajan y no pueden cuidarlos.

Los voluntarios, como yo, jugamos con ellos, los involucramos en talleres o actividades para que desarrollen sus expresiones artísticas y competencias sociales. Los niños aprendieron a conocernos y se acostumbraron a la presencia de voluntarios de otros países, manifestado curiosidad e integrándose con nosotros.


Hay muchas cosas más que contar sobre lo que aprendí y que sigo aprendiendo de esta experiencia, pero las dejo para el próximo artículo. !Un saludo! 

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