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La elección del destino

Por: Guadalupe Cascardo

No muchas veces se tiene la oportunidad de ser elegida. Y con esto quiero decir, de sentirse ideal, querida, valorada, adecuada, respetada, parte de, conjunta, única, afortunada, colectiva, y un eterno sinfín de hermosas sensaciones, etcétera.

En mi vida he atravesado muchas revoluciones, internas y externas, como debería ser. Pero ésta del voluntariado está resultando de la más especial de mi vida.

Quizás porque soy una piba, argentina, latinoamericana, de consciencia social, feminista por sobre todas las cosas, colgada pero apasionada; enamorada de la vida, del viajar, del conocer y experimentar. Quizás por todo eso y algo más, es que este voluntariado resulta una revolución colosal. Quizás no, a todos los voluntarios nos pasa lo mismo.

Durante todo este tiempo aprendí a formar una nueva familia, a vivir con 4 hermosas y especiales mujeres de Italia, Francia, Austria y México. También un ratito con un loquito hermoso de Nigeria. La sororidad se me hizo principal código y la amistad una cotidianeidad imprescindible. Nadie sabe bien porqué pero nosotras ensamblamos perfectamente, e hicimos de nuestro hogar un espacio repleto de música, comida casera y vegetariana, y mucho mucho amor. Creo que ésta es mi revolución.

Recibí tanto amor este último año que alcancé a curar muchas heridas. Hoy puedo decir que en Eslovaquia todos los niños y jóvenes con los que trabajé, mi familia multicultural, los amigos excéntricos y bondadosos, y un pibe que no hace más que enamorarme de formas inesperadas hace siete meses, me transforman constantemente. Nunca lo hubiese imaginado un año atrás, estoy tan feliz y agradecida al universo que no hago más que sonreír, tomar mate y disfrutar.

No voy a omitir que fue difícil, que extrañé a mi Avellaneda, que lloré mucho algunas veces, que sufrí la distancia ineludible. Pero el tiempo me muestra que todo esto no deja de hacerme crecer y aprender, expandirme en corazón y alma. ¿Para qué estamos en este mundo sino entonces? La felicidad quizás sea todo esto junto, las decisiones que nos hicieron ganar y las que nos hacieron perder, son las veces que estallé de risa y las que canté llorando en la nieve un pedacito de folklore. Como dijo Baglietto sabiamente: “sólo se trata de vivir…”

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